viernes, 19 de febrero de 2016

Quebec City

19/2/2016

Hace dos semanas terminaron nuestras clases y hemos tenido tiempo libre de hacer cuanto queramos. La Universidad (UPEI) ofreció un viaje para alumnos extranjeros a Quebec City. Costaba unas 170 lucas chilenas. 4 días y 3 noches. 
El primer día nuestro hotel (Royal William Hotel) no tenía capacidad para todo el grupo así que la mitad se quedó en este hotel y la otra mitad nos fuimos al hotel PUR, un edificio alto con piscina y bar incluidos. Yo la mensa lo pensé, pero no llevé traje de baño. Nos alojamos en el piso 12, Shirley, Melissa y yo. 
Shirley y Melissa son de China y nos entretuvimos mucho intercambiando idiomas. Yo aprendí en chino sí: tue; hola: ni hao; gracias: xie xie; chao zaijian y bienvenido: huan ying. Shirley practicó mucho para poder decir Gracias, ya que ellos nunca pronuncian la R así que no tienen desarrollada la lengua para eso, deben practicar. Después de tres días, lo logró medianamente y ahora su lengua está mejor equipada. :D. También les enseñé los artículos en español, uno para cada género y número y lo comparamos con "the" en inglés.


La primera noche salí sola, pues aún no había mucha confianza con mis roommates, así que caminé, doblando solo una vez para no perderme, derecho hasta un pub, pub Edward, y ahí feliz me tomé unos vodka naranja, había sido realmente un viaje largo y necesitaba un trago para volver en mí. Jajajaja. Volví al hotel PUR y luego de subir y estar sola en la pieza bajé nuevamente al restaurant donde comí algo y me tomé el tercer vodka naranja. A 7 dólares cada uno, donde un dólar es como $500 pesos chilenos. Todo caro y fome el trago, pareciera que el alcohol acá es más suave o yo ya no puedo marearme.



El primer día útil en Quebec fuimos al tour guíado a las 10 am. Duró aproximadamente 4 horas y vimos la mayoría de los lugares íconos de Quebec, como la Catedral de Notre Dame, donde hay un cura enterrado en medio de la Iglesia, la Catedral Anglicana, Quebec Viejo, una muralla pintada entera y la oficina de información turística, donde nos dieron mapas y cosas así. 



Después de esto nos dejarían en el Mall para comer y hacer compras. Todo ultra caro y ultra fome, fueron las 4 horas de mi viaje peor empleadas de todas. Comí sushi (caro) y luego estaba arrepentida de no haber pedido comida china. Mi grupo de amigos eran todos chinos y coreanos y almorzamos todos juntos. Lo único que compré fueron las Monster High de Amanda, en super oferta, inigualable y un gel de limpieza para las manos sin agua de Japanese Blossom. 
Todos hablaban francés y algunos nada de inglés. Así que nuestra comunicación partía con "Je ne parle pas francais". En este día conocí mejor a Kyoko, la única chica japonesa del grupo y ella me enseñó en japonés gracias: arigatou; hola: konnichiwa y chao: sayonnara. Al volver del Mall infernal al nuevo hotel descansamos solo un rato y fuimos a comer comida francesa. Ultra, pero ultra cara. Así que solo comí una entrada de ceviche y una copa de vino portugués. Me lo dieron a probar y yo no podía recordar si debía olerlo y probarlo o solo olerlo... así que por si acaso hice ambas con toda la perso' latina, xD jajajaja, esto debía ser así para sentir los olores y además la temperatura del vino. Uf, menos mal no la embarré. Pedí vino chileno, pero ya no lo vendían, antes sí. A Alicia (México) finalmente no le cobraron su plato, pues lo olvidaron y no se lo sirvieron hasta después que ella les hizo notar el error y comenzaron a prepararlo, suerte por ella. Todo era muy caro, el plato 12.500 pesos chilenos y la entrada 5.000.





De vuelta todo era agua y nieve y mis zapatos inapropiados para tales condiciones, no resistieron una zambullida y luego de eso, ya solo pisaba en cualquier lado, sintiendo el agua colarse entre mis dedos. Era urgente comprar nuevos zapatos y aunque había ido a mirar y estaban en oferta (30.000 pesos aprox.) no me quedaban bien, pues me hacían doler el empeine, eran a prueba de agua, amarillos, marca Sorel, la que me dijeron que era muy buena marca.
La mañana siguiente (tercer día) con Shirley y Melissa fuimos a Vieux Quebec (Quebec viejo) y para eso compramos un ticket diario de bus por 8 dólares (4000 pesos) ya que este servía todo el día, cuantas veces quisieras y el bus en vez costaba 3,5 dólares cada vez. Ultra caro, así que no se queje tanto del Transantiago y su valor pues eran buses iguales a los de Santiago y con combinaciones y transbordos también. Fuimos en bus hasta el Viejo Quebec y ahi entramos caminando a recorrer todo el lugar. Habían hermosas tiendas especiales para turistas con mucha variedad de souvenirs. Compré de todo para todos. Solo me faltó Agustín que con su edad, realmente no sé qué llevarle. 
Entrando al Viejo Quebec vi una tienda de zapatos, ehh, ALDO, que por lo que recuerdo no es mala marca y ahí estaban brillantes para mí, unas hermosas botas altas negras, sin taco, con suela de goma y resistentes al agua por 26 mil pesos, ultra oferta con 60% de descuento, así que con tanto descuento aproveché de llevar también unos guantes blanco y negro y un protector de cuero para mis botas rojas, claro que podría aplicárselo cuando se secaran, muchas, muchas horas después. Me las llevé puestas y son la comodidad máxima. Caminamos unas dos horas hasta llegar a la oficina turística, donde nos dijeron más o menos que podríamos hacer.
Decidimos ir a Levís en ferry, 7 dólares ida y vuelta. El ferry va a través del río Saint Lawrence durante 15 minutos, el tercer río más grande de Norteamérica, todo cubierto de hielo fino que el ferry cortaba en su dirección. Levis no era muy entretenido, así que quisimos tomar un bus que nos llevara sobre la colina, pero nuestro pase de Quebec no servía para esto, así que nos dispusimos a caminar y en el camino el bus paró nuevamente y nos ofreció llevarnos gratis a la mejor chocolatería del país. Chocolates realmente muy buenos, traje algunos para mis hijos, pero también era bastante cara, así que solo para ellos. 
Luego caminamos colina abajo para tomar nuevamente el ferry de vuelta a Quebec City. Ya estábamos muy, muy cansadas. 



En Quebec City nuevamente tomamos los buses de vuelta a nuestro hotel y luego de descansar un rato fuimos las tres a comer sushi, yo pedí dos rolls, uno envuelto en palta y el otro envuelto en salmón. Como siempre ocupé todo el wasabi y más porque pedí extra y disfruté mis rolls en cada bocado. La noche estuvo buena y a la mañana siguiente ya partíamos de vuelta a Charlottetown. 10 horas de nuevo en el pequeño y aburrido bus. 

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